ALQUIMIA ASESINA
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De repente sonó el móvil. Con un gesto vivo y rápido, descolgué.
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Dime, Ernesto? dijo la voz ronca en el teléfono ¿qué perfume quieres vainilla, menta o chocolate?
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Ninguno Oscar. ¡Ven aquí, rápido! Le dije al borde de los nervios.
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¿Un problema?
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¡Sí, y uno mayor si no vienes aquí de inmediato!
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Vale, no te mueves, ya llego.
Con un gesto impulsivo, colgaron. Aunque estaban acostumbrados a este tipo de escenas, misteriosas y trágicas siempre les chocaban. Mientras Oscar se había ido a tomar un helado bajo el consejo de su hija, Ernesto se había quedado se quedo con la niña sosteniéndole la mano mientras el grupo Toxic Frame salía a la escena en la Plaça Nova en el Barrio Gótico. Cuando el cantante se estaba preparando para iniciar la primera canción, su cuerpo sin vida cayó del escenario bajo el grito de muchos aficionados. Un hilo de sangre corría a lo largo de su boca. Los silbatos de los policías presentes resonaron para ordenar la seguridad del perímetro. Los miembros del grupo estaban todos sentados en el escenario, con el rostro desesperado. Hay que decir que aquel tipo era el líder del grupo y el cantante principal. ¡Oscar al llegar, dijo que eran capaces de iniciar el trabajo inmediatamente incluso si era su día de descanso! Dando de nuevo la mano a su hija, Ernesto sacó su placa de inspector y se la tendió al policía de turno, Oscar hizo lo mismo. La llegada del otoño y la fiesta de la Mercè se celebraban con alegría hasta aquel momento. A medida que el tiempo pasaba, el tráfico de Las Ramblas empezaba a llegar hasta allí, había que comenzar rápidamente. Los dos amigos comenzaron la investigación interrogando al grupo y al cantante contrincante Ricco Rinaza, con que Toxic Frame estaba en competición aquella noche y desde siempre. Durante el interrogatorio, el cantante fue dando revelaciones sobre su tensa relación con la víctima. 'No, no soy el culpable, pero si hubiera podido deshacerme de él con mis propias manos, me habría regocijado del corazón!"admitió durante la entrevista. Ambos se conocían desde el parvulario, y fueron muy buenos amigos durante un tiempo. La víctima le había chinchado hecho algunas miserias, y más tarde se convirtieron en enemigos. Aunque era el sospechoso por excelencia, la investigación no debía detenerse ahí, y el instinto de Ernesto le decía que el caso estaba lejos de estar resuelto y que había algo más complejo por debajo de las ella. Varias personas eran sospechosas entre los testigos presentes, tanto entre los del Barrio Gótico, como entre los presentes en una torre del frente de la catedral. De todos modos, había que esperar la autopsia antes de poder realmente hacer conjeturas claras porque las razones de la muerte seguían siendo un misterio. Era extraño morir rígido, con un hilo de sangre en la comisura de los labios y ampollas en los ojos. Oscar paseaba de un lado a otro paso, mirando a su hija. Ernesto estaba apoyado en una valla, con un cigarrillo en la mano y los ojos mirando al cielo. Estaba claro qué la muerte del cantante no era natural, mucho menos la consecuencia de una enfermedad. Según los interrogatorios la victima estaba perfectamente sana, ¿Por qué entones esa muerte repentina? Se trataría posiblemente de un asesinato. De hilo en aguja , el número de sus enemigos, crecía despacio pero seguro. ¿ Habría sido un miembro del grupo contrario, para ganar? ¿Su ex mejor amigo de infancia, por una cuestión de orgullo? ¿Su vecino por el escándalo de la noche? No, no, no eran razones suficientemente graves como para justificar un asesinato. El principal sospechoso seguía siendo Ricco Rinaza. Al cabo de trece horas Ricco Rinaza se encontraba custodiado en la comisaría de policía, aunque afirmaba sin cesar que era inocente. Oscar dijo que sería un hipócrita, y que los culpables clamaban casi siempre su inocencia. También había interrogado al director de la víctima, para saber lo que decía sobre él y lo que pensaba de la situación. Todo lo que le respondió fue, "el señor no era muy popular debido a su franqueza, pero era una buena persona en el fondo '. Este hombre pequeño con las gafas mal puestas que parecía nervioso se plantó delante de una papelera. Ernesto se dijo que su imaginación debía de perturbarlo simplemente, que aquel hombre estaba todavía emocionado por la repentina desaparición de su empleado. Observó discretamente, por curiosidad, el contenido de la papelera. Había cáscaras pesquénas y huesos de frutas, nada interesante. La hija de Oscar, viendo un bonito corte de fruta colocado sobre la mesa insistió en poder comer algo. Es cierto que no había comido nada y que la frustración le había dado doblemente hambre. El hombre le dio un melocotón que parecía bien jugos.¡Qué buena intención ! se dijo Oscar que sólo sabía decir qué si para calmar los caprichos de su hija.
Tres días pasaron luego, y los resultados de la autopsia llegaron por fin a manos de los dos amigos que pudieron, por lo tanto, reanudar la investigación como se debía. Los interrogatorios se sucedieron, hasta agotado la información. El informe indicaba una presencia extraña de un compuesto químico que podría ser la causa probable de la muerte, el Cianuro de Hidrógeno. Se trata de un producto extremadamente tóxico y mortal por anoxia, que puede existir bajo distintas formas. Tiene, en principio, un olor de almendras amargas, pero algunas personas no lo detectan. Extremadamente tóxico, el ácido cianhídrico es producido naturalmente por algunos vegetales, y puede ser encontrado, en particular, en las almendras amargas, en los huesos de las frutas de la clase Prunus, en los nísperos, en las hojas de cerezo y también en el aroma de las cerezas. Era necesario buscar ahora todos los objetos personales del difunto con el fin de determinar la causa de la muerte. ¿Se había muerto por una intoxicación accidental, o realmente lo habían asesinado con premeditación? Tal era la cuestión que estaba en suspenso desde hacía más de tres días. De hilo en aguja, los dos inspectores descubrieron las prácticas del cantante y reconstituyeron poco a poco el horario del día de su muerte, con el fin de comprender mejor lo que había sucedido. No tenía ninguna enfermedad aparente, ni incluso, mortal y la presencia de las ampollas bajo los ojos era el misterio que quedaba por solucionar. Por la mañana, para el desayuno solía tomar simplemente un café con una ensaimada si estaba de buen humor. Al mediodía, comida rápida o bocadillo preparados la víspera con toda la banda. ¡Esa higiene de vida… ! Le disgustaba a Oscar un poco. En cuanto a sus hábitos, o manías, le gustaba siempre explotar a su directos y hacerlo doblar a sus cuatro voluntades. Aparte de eso, lo único que hacia siempre para sentirse bien, era cepillarse los diente antes del concierto. “Se sentía más cómodo cantando con un aliento fresco, aunque nadie podía sentirlo realmente. Le gustaba… ”, le decía tristemente a su madre para justificar su prácticas. Por curiosidad, Oscar quiso ver el cepillo de dientes que había utilizado aquel día allí y lo hizo analizar más tarde. Y estaba en lo cierto. El cepillo de dientes contenía escasos rastros de Cianuro de Hidrógeno diluido. No se trataba pues de un accidente sino de un asesinato. Ahora, ya no quedaba más que saber lo principal: ¿Quién lo había cometido ? Ricco Rinaza estaba todavía en detención preventiva desde el día del asesinato y no saldría mientras no se resolviera la investigación. Ernesto y Oscar volvieron hasta la comisaría con el fin de interrogarlo de nuevo. Seguía clamando su inocencia, pero era demasiado pronto para poder juzgar. Aunque Ernesto y Oscar tenían experiencia, Ricco no cedió y seguía insistiendo en su inocencia. Yo que tenía también una coartada para demostrarla, pero que desgraciadamente, nadie lo escuchaba cuando la decía. Su coartada era muy simple, pero muy concreta. Primero, siendo del grupo adversario, tenía el acceso prohibido a la caravana de Toxic Frame y desde su llegada estaba acompañado siempre por alguien. A Oscar le costaba creerlo y seguía el interrogatorio cada vez más difícilmente con el fin de encontrar el callejón sin salida que lo haría confesar. Pero no hubo nada. Ernesto pasó pues a cosas serias preguntándole si conocía la existencia del ácido cianhídrico. Por la expresión de su cara, Ernesto se fue convenciendo de que no era efectivamente aquel hombre el culpable. Oscar, sabiendo que su amigo era de buen consejo, juzgó oportuno aprobar su decisión. Quedaron todo el día intentando aclarar el misterio que flotaba. Ernesto estaba sentado en el mostrado de un bar con Oscar y su hija, discutiendo de las probabilidades. Oscar, para tranquilizarse, le pidió a su amigo que enumerara las prácticas del difunto.
-¡Un jarabe de melocotón, Papá! ¡Un jarabe de melocotón ! La criá obtuvo como siempre de su padre lo que quería.
El cantante antes de cada concierto, se hacía llevar su vaso de agua con su cepillo de dientes desinfectado por su directos. Se cepillaba los dientes y se sentía de maravillas para cantar y salir a escena.
-¡Un jarabe de melocotón u horchata! ¡Vaya, por favor Papá!
Melocotón… Horchata… Almendra… La cesta de fruta, el vaso de agua con el cepillo de dientes… ¡Pues sí! Todo se explicaba repentinamente en el espíritu de Ernesto. Todo quedaba claro, acababa de solucionar quizá todo el asunto. Se levantó de golpe del mostrador, trastornando ruidosamente su silla lo que sorprendió a Oscar, y por otra parte su hija lo detuvo suplicándole, que se quedara. Ernesto se puso de pie y se río aunque no había de qué reírse.
- Había decidido encontrar a la banda de Toxic Frame, y ¡cuanto antes!
Aunque no compartía la idea de su amigo, Oscar siguió a Ernesto y a su hija embalando el paso. Al cabo de cinco minutos de marcha intensiva, llegaron a la caravana del grupo Toxic Frame. Y como una coincidencia inaudita, todos se encontraban allí. A la llegada de los dos inspectores, se sorprendieron y uno sólo se hizo muy pequeño. Ernesto avanzó y tomó la palabra.
-¡Sr. Aparicio Peblo, está usted en estado de detención!
Y sí, la deducción de Ernesto había sido buena. El director del cantante fue detenido y puesto en detención preventiva al pronunciar la frase. Las pruebas estaban contra él en efecto, los huesos del melocotón eran frutas de tipo “Prunus”, él había tenido que extraer la sustancia que se encontraba en los huesos, y ponerla en el vaso de agua que le llevaba antes de cada concierto. Reconoció fácilmente la obra de su crimen. Su empleado era una verdadera basura con él, y sufría constantemente presiones morales y sociales. Lo amenazaba continuamente, y también a su familia y Aparicio no sabía ya que hacer para librarse de él. Pues por ello cometió lo irreparable.
Manon , Marion, Cyrielle, 1ere L , 2009/2010